miércoles, 24 de septiembre de 2014

"Obsolescencia programada"



Resume a grandes rasgos el concepto de la “obsolescencia programada”.
Menciona los pros y los contras que se plasman en el documental
La obsolescencia programada, es la determinación o programación de un producto para que en el proceso de su diseño solo tenga un determinado tiempo de vida, según el fabricante, y finalmente se torne inservible. El deseo del consumidor de poseer algo más nuevo, un poco antes de lo necesario es en parte lo que motiva al crecimiento de este sistema.
El verdadero motivo del origen de la obsolescencia programada es la necesidad de la industria de auto mantenerse, ya que si no se venden productos que tengan una caducidad determinada, la gente no compra más, por lo que la economía se hunde. Está técnica mantiene arriba el sistema en el que vivimos, ya que genera puestos de trabajo, beneficios globales, y fuerza la aparición de nuevos diseños. Sin embargo, el fenómeno es esencialmente negativo por varios motivos y el principal es la contaminación que genera, ya que al diseñar un producto para que su vida sea corta tiene como consecuencia directa que su desuso provoque el abandono del mismo por parte de su propietario, y puede ocurrir que se abandone en cualquier parte, o peor, se lleven los productos a vertederos del tercer mundo, donde grandes fabricantes depositan ahí viejos productos informáticos haciéndolos pasar por material de segunda mano.

¿Qué podemos esperar de las empresas en el siglo XXI y sobre todo de las empresas de nuestro entorno?
Actualmente el tema de las consecuencias que podría traer el frecuente maltrato hacia el medio ambiente está generando controversia en nuestra sociedad, cada vez más concienciada. Yo pienso que aun cuando todavía hay empresas y gobiernos que parecen seguir sus propios intereses, la presión de la sociedad va de alguna forma motivar a que se establezca un límite.

¿Qué posición podríamos tomar como consumidores/clientes?
La obsolescencia programada no es cosa de un solo individuo: por desgracia, un fenómeno como este, que lleva entre nosotros desde hace tanto tiempo, se ha implementado en la industria de tal forma que el usuario final poco puede hacer para evitarlo, pero no es así siempre. Como compradores  podemos combatir el exceso del consumismo y la excesiva producción de desechos, y todo eso empleando el arma más poderosa de nuestra sociedad actual: nuestro dinero.

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