Albert Einstein en alguna oportunidad dijo: “Hay dos cosas
que son infinitas: El universo y la estupidez humana… y del universo no estoy
seguro.” No cabe duda, que al reflexionar sobre el tema de racismo, es
inevitable pensar en qué hemos hecho y por qué lo hacemos. Tal vez, porque la
preocupación por este tema es efímera. No luchamos contra eso, todos los días
mostramos un gesto racista y lo vemos a cada día, en nuestras miradas o en la
de otros. La literatura latinoamericana es un rugido al vacío si no tratamos de
ser mejores y si seguimos el presente sin mirar los errores del pasado.
Nosotros como hijos de la historia tenemos el deber de gritarle a la humanidad
que vivimos orgullosos de la mezcla racial ya que es lo único que nos
identifica como latinos y es completamente irracional despreciarla. Podemos
agradecer a los autores porque es por ellos que sabemos el resumen de nuestra
realidad, pero es trabajo de cada uno tomar a la experiencia como el mejor
ejemplo en puertas a una mejor confraternización. Es hora de alimentar el ego
latino más no el propio ego que es lo que nos puede hacer infinitamente
estúpidos.
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